El pasado puente del 1 al 4 de noviembre se celebró tanda de ejercicios espirituales en silencio. En esta ocasión os ofrecemos dos testimonios que vivieron la experiencia.

Primer testimonio:

He tenido la suerte de participar en la “tanda de ejercicios en silencio” y me han pedido que escriba algo sobre los cuatro días que han durado los ejercicios espirituales que ha impartido el franciscano Jose Luis Elorza.

Me resulta complicado trasladar al papel los sentimientos que me dejan estos cuatro días, del día 1 al día 4 de noviembre. Han sido días intensos, profundos y muy reveladores.

Los Ejercicios estaban centrados en la figura de Oseas, el profeta del Amor. La historia de Oseas, el amor a su mujer Gomer y cómo nos revela, a través de su historia personal, el Amor de Dios por el pueblo de Israel, por nosotros.

José Luis Elorza tiene la capacidad de transmitir de una manera sencilla, un mensaje muy profundo que todavía tiene que asentarse en mi corazón, en mi entendimiento y en mi vida. Cada una de sus charlas, tiene mensajes para toda una vida.

Además de las charlas y el tiempo personal, cada día tuvimos una celebración: la Eucaristía, el día de Todos los Santos y el domingo, la celebración del Perdón y la celebración de la Palabra. Como dice Jose Luis Elorza, la Biblia recibe muy poca atención por parte de los cristianos. La celebración de la Palabra y el compromiso que cada uno de nosotros hicimos con la Biblia, me gustó  especialmente. Todas las noches, después de cenar Jose Luis se sometía a examen por parte de todos dándonos la oportunidad de comentar y preguntar cualquier cosa que quisiéramos. Estas charlas también han sido momentos muy especiales.

Ha habido un ambiente increíble, entre gente de diversa procedencia y de distintas edades, personas seglares y consagradas, creo que eran cinco las hermanas marianistas que nos han acompañado, todos compartiendo una experiencia que, estoy segura, a ninguno nos ha dejado indiferente.

A pesar de haber estado en silencio casi todo el día (a partir de la cena se levantaba la veda), se creó un ambiente muy especial entre todos nosotros.

Muchísimas gracias a Jose Luis Elorza por sus palabras, su atención y su dedicación, lo hemos explotado al máximo.

Tengo que agradecer  también a las Fraternidades Marianistas que me hayan dado la oportunidad de participar en los ejercicios. Siempre he pensado que las Fraternidades es un grupo muy abierto y me siento como una más entre ellos a pesar de no ser fraterna. También gracias a Nuria Iranzo que ha organizado la “intendencia”, en el más amplio sentido de la palabra, perfectamente bien.

Un abrazo,

Chon R.

Segundo Testimonio:  “La seduciré, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón”

Con estas palabras del profeta Oseas nos invitaban a participar en esta tanda de ejercicios. Y fuimos al desierto, nos habló al corazón y nos sedujo.

Han sido cuatro días intensos, llenos de AMOR, llenos de DIOS. De ese Dios enamorado apasionadamente de sus criaturas ante el que no puedes mas que enamorarte de Él.

El franciscano José Luis Elorza nos ha llevado de la mano a través del profeta Oseas y además de aprender muchísimo (¡cuanto sabe este hombre!) nos ha aproximado de una manera muy humana a Dios. Ese Dios tan desconocido del Antiguo Testamento que él nos ha dado a conocer un poco más.

Tal y como decíamos la mayoría de participantes en los ejercicios, con todo lo que nos ha dicho tenemos para una vida entera de reflexión, de oración, de encuentro con Dios, en silencio, en soledad pero también voceándolo a los cuatro vientos, siendo profetas de Dios con nuestra vida y nuestras palabras y sabiendo que pese a nuestras traiciones, a nuestras “prostituciones”, Él siempre querrá llevarnos a ese desierto del primer encuentro, del primer amor, para perdonarnos, para volver a enamorarnos como el primer día.

Gracias a Nuria por haber hecho posible conocer a un profeta de Dios y gracias a José Luis por su cercanía, su humanidad y por compartir con nosotros sus conocimientos y su amor a Dios.

Que Dios os bendiga.

Un fraterno

 

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