Una mirada sobre la Misión fue el título del encuentro de zona correspondiente al mes de abril en las fraternidades de Valencia, en donde reflexionamos sobre varias experiencias de misión de la zona de Valencia. Rafa, María José, Paloma y Blanca nos contaron sus experiencias de contacto con el tercer y cuarto mundo, uno más cercano y otro más lejano, pero, ambos injustos.

Los cuatro voluntarios nos permitieron aproximarnos durante algo más de noventa minutos a otras realidades de una forma mucho más cercana y vivencial que las imágenes que nos proporcionan desde fuera la televisión y los medios de comunicación en general, contandonos sus experiencias al aproximarse a las realidades de las personas que sufren las injusticias de la distribucción de la riqueza.

En primer lugar, nos acercamos  al Cuarto Mundo para conocer la pobreza de nuestro entorno, mediante un video sobre esa realidad. Tras el mismo, Rafael Oliete, nos presentó su experiencia como voluntario de un grupo de acogida de la Parroquia de San Lázaro, integrado por unas 20 personas, que atiende a más de 200 familias que viven en el entorno de la calle Sagunto de Valencia, y que se dedica a la venta de Alimentos a Bajo Costo en la zona norte de Valencia. Una realidad diocesana ajena a la Familia Marianista, cuya vinculación es la presencia de Rafael.

Oliete explicó que realiza esta misión por “vocación” para mejorar la situación de una serie de personas en situación de exclusión social por causa directa de la pobreza creada por la crisis, “dedicando a estas personas una parte de mi tiempo como hizo Jesús, pues, amando al prójimo implica una vocación que consiste en seguir a Cristo.No se trata de invadir el tiempo del prójimo, sino que su tiempo te invade y eso limpia tu corazón”.

La segunda experiencia, también de Cuarto Mundo, nos la presentó María José Morell, vinculada a una obra de la Familia Marianista, como es el Hogar de la Amistad, un proyecto  de desarrollo integral de la mujer, promovido desde la parroquia marianista de San José Obrero de Burjassot, y que para el próximo año necesita más recursos al quedarse sin algunas de las fuentes de recaudación actuales.

Su experiencia consiste en acoger a una serie de mujeres, que cobran por asistir a una serie de clases donde aprenden un pequeño oficio, tratando de aceptarlas, y hacerles comprender que no pueden ser sometidas por sus familias y que deben ser capaces de ser ellas mismas, y que tienen que tomar ellas mismas sus decisiones. La mayoría de las participantes son gitanas, aunque también hay mujeres africanas, sin apenas conocimiento de español, lo que dificulta la comunicación con ellas.

María José explica que lo que más le sorprende es su forma de concebir el mundo, por un lado, su concepción de la maternidad, “a los niños hay que mimarlos y darle hasta lo que no tienen, y nunca les reprenden aunque hagan barbaridades”, sin apenas nivel de exigencia personal, ni para sus hijos, ni para ellas, y aceptando que sus parejas decidan por ellas, aunque poco a poco se trata de cambiar esa mentalidad, pues, en muchas ocasiones les dejas sin oportunidades o son maltratadas por sus parejas. Además, explica que la actual crisis para ellas no es nada nuevo sino el mundo en el que siempre han vivido, mirando el mundo con la máxima  indiferencia, sin esperanzas de cambio, aunque a medida que acuden a las clases van mejorando, aprendiendo a leer, coser o matemáticas.

Tras estas dos experiencias de Cuarto Mundo, llegó el turno del Tercer Mundo, con un video sobre el espiritu misionero de la Familia Marianista, a través de las acciones que nuestros hermanos y hermanas marianistas, realizan por el mundo, con la ayuda de la ONG Acción Marianista para el Desarrollo. En esta ocasión, dos jóvenes estudiantes del MIR, Paloma Albiol y Blanca Martínez, nos expusiero su experiencia de cinco semanas en Kpatchile, en el Togo, junto a las religiosas marianistas, un país de mayoría negra, donde ellas fueron las únicas mujeres blancas, situado en el puesto 140 del mundo por PIB, cuyos habitantes viven de la agricultura de subsistencia en zonas rurales. El salario medio de una enfermera es de unos 53 euros al mes (35.000 francos). La principal actividad social y económica se celebran en los mercados semanales que hay en los distintos poblados.

La presencia marianista en el Togo es notable e importante, según explican, pues, el próximo curso se celebrará el cincuenta aniversario de presencia en uno de los países más pobres de África, donde los colegios de Adela y Chaminade son dos de los centros de más calidad educativa del país.  Su experiencia no fue ahí, sino en Kpatchile, donde las religiosas, han inaugurado recientemente un hospital, en el que Paloma y Blanca, ofrecieron sus servicios como médicos a los habitantes de la localidad, limitadas por los escasos medios técnicos que disponían.

Aunque su experiencia sanitaria fue importante, según dice Paloma, más lo fue su experiencia de fe, el compartir su vida con las religiosas durante unas semanas, las oraciones, la eucaristía, …, algo importante para seguir en esa misión.  Ambas no se arrepienten de la opción que soñaron mientras juntas preparaban el MIR, una opción muy distinta a la de otras compañeras suyas, que optaron por la playa o por el viaje turístico. Su opción fue acercarse a los más pobres, a una misión que habían oido desde pequeñas a través de don Tomás, y la experiencia les dio más de lo que ellas dieron, que fue mucho.

 

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